Insomnio
El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente: afecta a aproximadamente el 10-15% de la población en su forma crónica. Las recomendaciones internacionales sitúan el sueño saludable del adulto en al menos 7 horas de duración, con horarios estables y sensación de descanso al despertar; cuando estas condiciones no se cumplen de forma sostenida, el insomnio impacta en la salud física, el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo.
¿Qué es el insomnio?
El insomnio se define como la dificultad para iniciar el sueño, mantenerlo o lograr un sueño de calidad suficiente, a pesar de tener las condiciones adecuadas para dormir, y con consecuencias diurnas (fatiga, dificultad de concentración, irritabilidad). Se clasifica en agudo (días o semanas, generalmente asociado a un factor desencadenante) y crónico (3 o más noches por semana durante al menos 3 meses).
Síntomas nocturnos
- Dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio de inicio)
- Despertares frecuentes durante la noche (insomnio de mantenimiento)
- Despertar temprano sin poder volver a dormir
- Sensación de sueño superficial o no reparador
Consecuencias diurnas
- Fatiga y sensación de cansancio persistente
- Dificultad para concentrarse y deterioro de la memoria
- Irritabilidad, cambios de humor y ansiedad
- Reducción del rendimiento laboral o académico
- Preocupación excesiva por el sueño (que perpetúa el problema)
Causas
- Estrés, ansiedad y preocupaciones
- Depresión y otros trastornos del estado de ánimo
- Malos hábitos de sueño: horarios irregulares, uso de pantallas, siestas largas
- Consumo de cafeína, alcohol o estimulantes
- Fármacos: corticoides, betabloqueantes, diuréticos, entre otros
- Condiciones médicas: dolor crónico, reflujo gastroesofágico, apneas del sueño
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico. Se realiza una historia detallada del sueño, incluyendo horarios, rutinas y hábitos. Puede solicitarse un diario de sueño durante 2 semanas. En algunos casos se usa actigrafía (un dispositivo similar a un reloj que registra los ciclos de actividad y reposo). La polisomnografía generalmente no es necesaria para el diagnóstico de insomnio.
Tratamiento
La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es el tratamiento de primera línea y ha demostrado ser más eficaz que los fármacos a largo plazo. Incluye técnicas de control de estímulos, restricción de sueño, higiene del sueño y reestructuración cognitiva. El tratamiento farmacológico (hipnóticos no benzodiacepínicos, melatonina) puede indicarse en casos específicos o como tratamiento puente.
¿Cuándo consultar?
- Insomnio que persiste más de 3 semanas
- Cuando afecta el rendimiento laboral, las relaciones personales o la calidad de vida
- Si se acompaña de síntomas de ansiedad o depresión significativos
- Cuando ya se han intentado cambios de hábitos sin lograr mejoría
- Si hay somnolencia diurna importante (puede indicar otro trastorno asociado como SAHOS)
El contenido médico de esta sección se elabora a partir de recomendaciones y guías de práctica clínica de instituciones de referencia:
- American Academy of Sleep Medicine (AASM)
- Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)
- National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI)
La información publicada tiene fines orientativos y no reemplaza la consulta médica presencial.
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